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UBI SUNT?

by en octubre 25, 2011


Ayer se mató Marco Simoncelli. Uno no es que sea un fanático de las motos, pero ya me había fijado en este chaval alguna mañana de domingo de ibuprofeno frente a la tele. Desgarbado, pelo alborotado, al parecer provocador, fan de Valentino Rossi (paradójicamente su  involuntario verdugo) , alegre, chuletilla y fanfarrón.

Tras leer por todos lados la noticia, ver el video del hostión que se llevó el pobre desdichado mil veces y el trato de los medios “respetuoso con las imágenes para no herir sensibilidades”, me pregunto por qué tengo el cadáver somodizado, maltratado, ajado, tiroteado y cuasiviolado de Gadafi todos los días cuando desayuno, como y ceno. Las sensibilidades del espectador frente a dos cadáveres deformados son diferentes para los medios por lo que se ve. Uno es joven, guapo y tiene un accidente y el otro es un viejo asesino, tirano y sátrapa apaleado por una multitud de tarados sedientos de muerte.

Al joven hay que llorarle la mala suerte de que se mate a 200 km/h dando vueltas sin sentido sobre un artilugio en un circuito para ir más deprisa que otros 20 tipos chulánganos como él y al viejo sátrapa hay que deleznarlo y despreciarlo ahora que ya no está de moda montar jaimas en Marbella ni puede acudir a gansear con Zapatero, Aznar, Obama o Berlusconi; ahora que el bien se convierte en mal por arte de magia y la delgada línea roja de la prostituida democracia mundial, timorata no es capaz de juzgar ni moralmente a los animales que matan como a un perro a un semejante.

Cuando alguien conocido o famoso muere repentinamente como ha sido el caso del ídolo Simoncelli y el perro Gadafi siempre me viene a la cabeza el “Ubi Sunt?“. Están y de repente dejan de estar. ¿Dónde están? ¿Dónde se fueron para siempre las fanfarronas risas del joven italiano y la violencia del viejo libio torturador? Eran y no son. Estaban y en un segundo dejan de estar, o se van a otro lugar para siempre. Porque nadie vuelve para contarlo. Son esencia, energía y pensamientos… y en un segundo sólo son carne pudriéndose.

De los cadáveres ficticios no hablaré, como la maldita ETA, el Presidente saliente Zapatero, que compartirá el nicho del olvido a partir del 20N con sus inefables predecesores (y me temo que con los sucesores) y otra gente que se nos va. A todos éstos no los echaremos de menos porque ellos, desgraciadamente, sí que vuelven siempre para contarlo.

Salud.

Perro Miserable.

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From → ACTUALIDAD

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